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sábado, 27 de febrero de 2010

CONSTRUCCION - HISTORIA DE LOS EQUIPOS DE CONSTRUCCION

MECANIZACION DE LA CONSTRUCCION

Los Estados Unidos fueron los primeros en desarrollar innovaciones para ahorrar mano de obra, primero en agricultura, después en construcción, los dos encajándose en una vigorosa tradición de mecanización. El Reino Unido y Europa se hallaban en considerable atraso en ambos sectores, probablemente debido a la abundancia de mano de obra y la menor escala de las obras para realizar, lo que llevó a una dilución del ímpetu hacia una mayor productividad. Los manufactureros Norteamericanos de equipamientos, pioneros en la obsolescencia planificada, al contrario del principio Europeo de la construcción duradera, también alimentaron el proceso de cambio, además de que los lazos entre los manufactureros y los usuarios siempre estuvieron estrechos así permitiendo que lecciones de operación se incorporaran en el proceso de diseño.
Trabajos pesados, peligrosos y sucios siempre piden sueldos altos. A pesar de que los peones (principalmente obreros irlandeses de la construcción) del siglo XIX ganaban sueldos promedios en esta época de 15 peniques por día (alrededor de los 9 GPB o 14 USD en términos del poder adquisitivo actual) lograban a menudo negociarse premios de 50% o más para trabajos especialmente pesados o sucios cuando estaban en condiciones favorables para la negociación. Eran altamente productivos al momento de trabajar, sin embargo, al contrario de la maquinaria contemporánea, soltaban su exceso de presión en borracheras y resacas. A pesar de esto, las obras requiriendo alta intensidad de mano de obra todavía eran la norma entre los contratistas en el R.U. hasta fines del siglo XIX, la única asistencia mecanizada siendo las palas de vapor y los ferrocarriles temporarios a vapor. En América del Norte, en cambio, los niveles de sueldos eran significativamente más altos (alrededor de los 1,35 USD por día a principios del siglo XX, lo que representa alrededor de los 20 USD en el poder adquisitivo actual) debido a dificultades para reclutar grandes fuerzas de trabajo. También incrementaban rápidamente los sueldos, desde dos dólares por día en 1910 hasta cuatro dólares por día diez años más tarde. En total, durante éste siglo, los sueldos se han visto multiplicar por siete, en términos reales, para alcanzar los niveles norteamericanos actuales de aproximadamente 20 USD la hora. De todos modos, en aquella época, resultaba a menudo imposible reclutar un número suficiente de trabajadores.
La historia del mejoramiento en el diseño de máquinas, que se dio principalmente en los Estados Unidos, nos da una fascinante ilustración del principio de cómo la forma sigue la función. La especialización del equipamiento de mover tierra, esencialmente como función de la distancia de acarreo, hizo aparecer la niveladora, el raspador, el búldozer, al compactora, el cargador y el ubicuo tractor agrícola. Este proceso se dio más o menos alrededor de los 1880 hasta el final de la primera guerra mundial. Ya en esta época todos habían adquirido su silueta familiar. El diseño elegante y utilitario del tractor de hacienda cambió poco en los últimos noventa años. Las primeras niveladoras, raspadores y compactoras eran de tracción animal, pero el esfuerzo de tracción necesario requería de equipos de un tamaño excesivo (se mencionaron equipos de hasta dieciseis mulas), entonces rápidamente el tractor, y luego el asentador de vías fueron adaptados para poder jalarlos. Luego fueron motorizados. La adición de la cuchara del Búldozer al tractor arrastrador, una innovación clave para desplazar tierra sobre cortas distancias, llegó un poco más tarde. En la medida en que la tracción por vapor no dominaba como era el caso en el R.U., donde la indestructibilidad (las máquinas de vapor victorianas quedaron en servicio por medio siglo y más) era sin duda un freno al desarrollo de maquinaria relativamente ligera y ágil, el motor a combustión interna fue adoptado rápidamente. Sin duda, el hecho de que fuera tan compacto y práctico estimuló mucho el diseño. A pesar de que no fuera una tarea trivial encender un motor a petróleo en temperaturas de congelamiento a principios de siglo, los procedimientos para arrancar una máquina de vapor ocupaban las primeras horas de cada día.
Después del desarrollo rápido de los treinta años antes de la primera guerra mundial, se consolidó el diseño en los años 20 y 30. El tamaño y la potencia de los motores incrementaron, los motores diesel se volvieron bastante universales, así como los sistemas hidráulicos. Al umbral de la segunda guerra mundial la maquinaria de construcción había llegado grosso modo a su forma actual.
Niveladora
La primera niveladora reconocible apareció en 1886. Era naturalmente de tracción animal, sin embargo se ve asombrosamente similar a su descendiente, fotografiado al mismo lugar 100 años después.




La auto-propulsión fue introducida por primera vez en 1909.



La niveladora, 1986.

Raspador
El raspador Fresno era el ancestro de los monstruos actuales, los cuales pueden jalar 240 metros cúbicos por hora sobre una distancia de cien metros.





Búldozer
La historia del Búldozer empieza con el desarrollo del vehículo asentador de vías. El primero, que funcionaba a vapor, fue utilizado por primera vez en Crimea en 1854. Modelos tempranos tomaron cierto tiempo en encontrar su forma ideal y tomó su tiempo antes que el manejo por control diferencial de la velocidad de la llanta de oruga se volvió generalizado y permitió deshacerse del eje principal. Acá se puede apreciar la manera en que el motor de combustión interna facilitó la unión de forma y función.

El término genérico "caterpillar" (tractor de oruga) fue utilizado por primera vez en 1909. En 1914 su silueta era poco diferente de los actuales. La provechosa unión del tractor de oruga y la cuchara requirió cierto tiempo.
El BULL BOARD había sido desarrollado separadamente para la tracción animal. Los primeros búldozeres reconocibles aparecieron alrededor de 1922 y en los años siguientes sufrieron innovaciones intensivas en la montura y el control de la cuchara para lograr máxima productividad. En 1930 el típico tractor de oruga se diferenciaba poco de los que se encuentran en la actualidad.

Tractor agrícola
El tractor nació para substituirse, en las faenas agrícolas, a los animales de tracción, los cuales estaban alcanzando rápidamente precios prohibitivos. Resulta interesante notar que alimentar un caballo durante un año requería apartar dos hectáreas de cultivo, además de una hora por día de cuidado. El primer tractor reconocible apareció en 1890. Fue precedido, lógicamente, en particular en el R.U., por el motor a tracción, sin embargo su peso y su costo impedían que se reemplazara el caballo para varias faenas agrícolas cotidianas.
Se utilizaban más generalmente como máquinas estacionarias para arado y trillado, a menudo alquilándose para uso diario. El tractor se acercó rápidamente de su diseño óptimo justo después de la primera guerra mundial, cuando el motor y el tren de conducción eemplazaron el chasis. Luego, la innovación consistió únicamente en cambios de detalles asociados con el incremento continuo de tamaño y potencia.

Compactora
El R.U. lideraba en el desarrollo de compactoras mecánicas, debido probablemente a la propagación rápida de los caminos de Macadam durante el siglo XIX. Las primeras apisonadoras, manufacturadas por Aveling and Porter (un nombre familiar para los viejos que en su juventud se han entusiasmado con su movimiento pesado, su inmenso volante y lo que se imaginaba que resultaría si se cayera debajo de la máquina, así como lo pintaban las tiras dibujadas de la época), fueron utilizadas en 1867.
Éstos eran, así como las máquinas de tracción a vapor, exportados en cantidades hacia los E.E.U.U. El vapor permaneció una fuente corriente de energía durante gran parte del siglo XX. Sin embargo, se precisaba gran cantidad de trabajo para levantar el vapor, regar la máquina y moverla. Además, apareció y se difundió rápidamente el rodillo vibrante, el cual resultaba también ser más portátil. Estos factores causaron su desaparición de las carreteras europeas en los años 50.

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